viernes, 29 de abril de 2011

El jazz es música de películas porno




Me levanté a las 8. Entré a facebook y ya tenía la invitación allí. Festival de Jazz en la Plaza Bicentenario. Alguna tarea le tenian que poner para rentabilizar  a la plaza bicentenaria. Jazz en Sonora, debe ser interesante con que no se pongan a coverear temas de Juan Gabriel o algo así. Todo el día fue muy vacío y con mucho viento aunque el sol todo lo quema.

La noche llega. Me bajo en la Plaza Zubeldía y hay un evento de música cubana. Algo de gente pero más fuegos artificiales que movimiento. Camino y de a poco, paso a paso empiezo a notar ciertos ruidos que parecen salidos de un saxofón. Ahora una guitarra. Ahora un tenue clarinete.

Llego a la plaza, una marea de gente hace muy difícil encontrar lugar para escuchar.. La plaza está desbordada. Me pongo en uno de los espacios libres y atrás de cierta gente que sulta perlas como:

" suena como una película de porno", "música de elevador" "qué aburrido cuando no hay quién canta". Una especie de nu jazz y de a poco la gente empieza a distraerse: reencuentros, platicar, celular, entender el vacío.

Cambio de grupo, pero la expectación no se define por la incursión del nuevo grupo sino porque  momentos antes en el altavoz se anunció la entrega de bebidas alcohólicas(vino tinto para ser específicos). Y la gente va en manadas, como zombies en busca del elixir único y deseado. Al final la velada se acaba entre aplausos, tímidos aplausos casi vacíos  que se desconectan al unísono tras la cordialidad etiquetada por las convenciones de la sociedad.

Una noche con música de película porno genérica, anónima, gringa poniéndole soundtrack a una ciudad acostumbrada a la música que sólo sabe disfrutarse estando borracho.


Las fiestas del Pitic: ¿Una Expogan pretenciosa?

La última versión de las Fiestas del Pitic fue algo decepcionante. La gente se apilaba alrededor de los stands de tecate mientras sólo unos cuantos disfrutaban los eventos. Sin entrar en valoraciones de la calidad de los participantes habría que pensar primero en el rumbo de estas fiestas.

No creo que los organizadores quieran convertir las Fiestas en un simple addendum de la Expogan. Al menos no por concepto. Lo que es claro es que la cerveza es el imán para la gente. Pero el precio puede ser muy caro. Buscando un poco en la red uno se encuentra con que a poco más de un mes para que den inicio las Fiestas del Pitic, en la página que ellos ponen como el sitio host para ver el programa aún no lo han colgado. Mucho interés no tendrán. Uno se puede explicar que es porque los participantes aún no han confirmado, pero, bueno, algo, mínimo respetar su espacio.

 Las fiestas del Pitic lejos de alcanzar su objetivo de disfrute común se ha convertido en una quermés de barrio, en un pretexto para andar borracho en pleno centro histórico sin el temor a ser parado por los policías o chotas ya cuando se anda con las copitas de más.

Al menos  la última edición fue el colofón perfecto para la Expogan.Eso sí, sin el olor a abono de vaca y sin tener que soportar el 100% look pueblerino. En cambio, disfrutaremos de toda la fauna-y flora- hermosillense. Los cambios que ofrece Alberto Nevárez(IMCATUR) no hablan nada de los problemas de fondo, sólo se limita a hablar de los "nuevos foros". Pero bueno, ojalá las podamos disfrutar a tope.

La hora muerta: repaso musical a las noches cíclicas roquerohermosillenses



Toquen For whom the bell tolls, gritan una masa a unísono orgásmico. La masa, común contradicción; viste uniformada a vivos de colores negros, rojos y algunos desvlagados en rosas. Calaveras, guitarras, espinas y demás son los símbolos icónicos de las camisetas. Tenis converse y pequeñas mochilas american eagle.

Empieza la canción de esa banda de poses brutales, de hipnotizamiento trágico. He hears the silence so loud escribió Hemingway, quien seguramente, si el tiempo es paralelo ya ha decidido dejar de escribir. La gente corea como quien tartamudea. El inglés de la mayoría se reduce al significado de parquear y de las diversas dennotaciones de fuck.

El cantante-es el tercero de la banda- se desgarra mientras sus pulseras recorren su brazo. El olor a cigarros marlboro, a cerveza corona y a perfume hugo boss hace denso el ambiente en ese bar de música alternativa, eufemismo o abreviatura para "somos pretenciosos pero tocamos lo mismo". El libro de Hemingway se muere entre besos alcohólicos, frases mal cortados y gustos legitimizados por la estúpida manera de ver la vida.

Son las 12, espectáculo de luces neones recién salidas de cuartos de motel. Tarararaiu, tarararaiu. Espasmos de placer resplandeciente. El cantante se quita la camiseta, el bajista saca un pañuelo rojo y el baterista, onanista interminable, juega a desgreñarse sin sentido. La gente grita y grita. Empeña su aliento a ese oxígeno viciado. She's got a smile that it seems to me , el júbilo inevitble. La canción de lo cotidiano otra vez tocado en los 78 bares y antros hermosillenses. Los 6 minutos donde los fresas y los roqueros, los cheros y los del perreo se hermanan. Eso sí, ls fresas jamás dejarán de ser fresas, los roqueros son súper roqueros y así sucesivamente hasta encontrarse todos alejados del todo.

El alcohol hace su parte y el grupo-de cualquier antro, da igual- sale ovacionado con el "otra, otra" tan mediocremente mexicano.

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Imagen tomada de http://lasoledaddeldeseo.files.wordpress.com/2011/02/p190211_20-52_01.jpg
 

Cómo ser un rock star en tiempos (post)modernos de puros rock stars(I)...

 Tan anacrónica como cierta(?) es la dialéctica hegeliana. Había un chiste que más o menos ilustraba el historicismo hegeliano. En los 50 la rigidez cultural dió paso a los liberales 60's como movimiento antagónico. Esto dió como producto unos 70's hippie-burgueses y allí volvemos a empezar. Tesis-Antitesis-Síntesis.

La fórmula de la historia. En este caso, también de la música. ¿Qué vivimos hoy en día? Trataré de hacer un breve recuento en los dóciles 00's.

Como es sabido, en los 90's empezó el eclecticismo, que si bien dominado por una electrónica desenfrenada y un emergente grunge, ya empezaban a darse movimientos subterráneos que conocían la luz de las masas.

En la década del nuevo siglo, aún a riesgo de llevarme una que otra majadería en mi persona, el movimiento imperante ha sido el reggaeton. No seré yo quien lo critique, en mis tiempos de prepa, lo escuchaba cada que salíamos. Después me dí cuenta de los errores conceptuales y técnicos que presenta, pero eso es otro tema. El caso es que, estamos contemplando una transición, en este instante de la antitesis que golpea con fuerza al mundo musical. Es el Indie. Me da igual, lo que quieran llamar como indie. Pero esta de un maniqueo que da miedo.

El momento detonante, el que aceleró la transición-proceso natural- fue el debut del Guitar Hero y Rock band. Todo mundo sabe todo de rock ahora(sic), todos visten de negro, camisetas con leyendas, pantalones de tubo, converse o vans. Todos tocan, todos compran guitarras, todos cantan, todos oyen música alternativa. Todos son depresivos, extrovertidos, bipolares. Son tiempos modernos, como se titulaba la película de Chaplin.

Y bien ¿cuál es mi problema? ¿soy un roquero de pura cepa? NO. Rotundo no. Ni tengo la actitud, ni tengo el look, ni tengo el talento y ni siquiera soy un gran aficionado al rock-por decir algo, prefiero el jazz-.

¿Cuál es mi problema entonces?

Fácil. El rock-todo lo que conlleva, no se pierdan en vanidades- surge como una reacción, una respuesta a lo establecido. La música, los guitarrazos, las letras-las de verdaderos-, las vestimentas, etc. son sólo el reflejo materializado del movimiento. Un movimiento transgresor, que busca a través de la irreverencia, expresar su malestar, quitarse el yugo opresor y explotar como mil orgasmos contenidos. Eso es la esencia, la "cosa en sí" del rock. El rock hablaba de los ambientes sórdidos, de lo negativo de la vida, de la soledad, de los problemas sociales, de sexo, de tabúes, del amor desde otra perspectiva. Cada uno de los genios creaba su cosmovisión, su génesis, su epitafio. El rock era su pecado, su sino. No un hobby cualquiera apto para cualquiera con tiempo y dinero. La muerte de los ideales...

¿Qué pasa hoy en día?

El rock está aburguesado, ha perdido el camino. Es un hobby, está perdido en una vorágine mercantilista y propagandística. Todo esto a nivel general y siempre admitiendo la virtud de algunos cuantos.

El rockstar, o la banda de rock que se precie de serlo, debe sentir la música, dar la vida por ella. No ya por el dinero o el reconocimiento, sino por la trascendencia y el placer, ese placer que se sabe inmortal al dar con las notas adecuadas. Porque los arquetipos permancen inamovibles, con polvo y sombras, pero pertenecen allí. De nada sirve vestir, vivir, actuar como un roquero, si el valor intangible a la par que inherente no se contiene, o no se entiende. La virtud es falible, sí, pero hasta cierto punto.

 

lunes, 25 de abril de 2011

Entrevistas de papel






En una nube de nicotina
 
Fue un día frío. La cita estaba pactada a las 10:30 en el edificio 9 I de Comunicación en la Universidad de Sonora. Tomé el camión a las 9, no quería que el azar me diera problemas. A las 9: 32 me encontraba preguntándole a cualquiera que me dijera dónde estaba el edificio 9I.
Por fin llegué. 9: 44. Me siento y saco un paquete de cigarros. Doy un repaso a las preguntas que llevo anotadas y agrego dos más. Hojeó pero no me puedo concentrar, así que prendo un cigarro. Son Lucky Strike, como aquellos que fumaban los actores en las películas de Godard.
10:28. Llevo cuatro cigarros. Hay mucho viento. 10:37. Soy muy fatalista y pienso que me va a dejar plantado, pero veo pasar una bicicleta…es él, José Abril. Me levanto de la banca, tiro la colilla del cigarro y lo saludo.
-Hola, José, soy Omar, el de la Unikino.
Mientras amarra con una cadena su bicicleta, me responde: Sí, mucho gusto. Luego me da la mano. Nos sentamos en la misma banca donde yo esperaba. Le agradezco que haya aceptado la entrevista y le pido disculpas por la molestia.
-Sí, puedes ser muy insistente ¿verdad?- me dice con una sonrisa un tanto irónica. Continua hablando: “ Verás, espérame, voy a ir a tomar agua”. Va a la oficina que está cruzando el pasillo que divide a los dos edificios. Sale con una botella de agua y se sienta.
-Ahora sí, ¿de qué es la entrevista?
-  De cosas generales-le respondo. Yo tengo que ser quién pregunte, no quién responde, pienso en silencio.
Funciones de mediamañana
-          Decía Phillip Larkin, poeta y crítico de jazz que él n se concebía a sí mismo en una época donde no le tocara vivir el jazz, ¿qué significado tiene para José Abril el cine?
Se acomoda los lentes y toma aire.
-          Para mí, el cine es un entretenimiento, un paréntesis de todo el tedio del día a día, de la rutina. Sirve para relajarnos y para ver la vida a través de unos ojos que no son nuestros.
Sigue haciendo frío, José Abril saca un cigarro y me ofrece uno. Le digo que no, que yo traigo y lo acompaño fumando. Ahora es frío y humo.  Sigo con la entrevista.
-          ¿Qué debe tener una película para que la consideres buena?
Le da un jale a su cigarro Marlboro negro.  Que tenga muy buen guión, una película con buen guión siempre va a ser atractiva.
-          Entonces, priorizas el guión al esteticismo. Por ejemplo, Wim Wenders o el mismo Wong Kar Wai son al revés.
-          Es cierto, en los últimos años han salido directores que les va más el sentido visual de la película, pero puede ser muy impactante pero si no tiene una historia digna de contar, es muy difícil de que enganche,
Pasan tres o cuatro personas y nos interrumpen. Lo saludan a él. Antes daba clases en Comunicación pero desde que entró a la Maestría ya no tiene tiempo.
-          De su libro, José, el primer apartado es el de genios, a falta de una explicación de porqué los eligió a esos siete(Hitchcock, Allen, Kubrick, Oshima, Lynch, Jarmusch y Bergman) y con la perspectiva del tiempo ¿quitaría o agregaría a alguien de esa lista?
Parece que lo tomé por sorpresa, frunce el ceño y contesta: “ El libro era un recopilatorio, en ese tiempo sólo había escrito de los siete que puse. Hoy en día agregaría a Altman(Robert), Billy Wilder, Luis Bueñuel, Fellini y Chabrol”.
La plática se empieza a hacer más suelta. Compartimos gustos similares y podemos hablar de varias cosas.
-          La reivindicación que hace en su libro de figuras arquetípicas menosvaloradas ¿a qué se debe?
-          ¿Te refieres a la femme fatale y a los monstruos? Me pregunta-
-          Sí, en el libro ponías que, en especial el cine de terror y gore es visto como algo menor.
-          Y, en mi experiencia  así es. Se ven como productos fast food, sin ninguna profundidad y no es del todo cierto. Muchas de esas historias vienen con una sensibilidad inmensas, quizás pervertida, sí, pero sensibilidad.
Stranger tan paradise
La plática me recuerda a cualquier película de Jim Jarmusch, donde se puede observar la trascendencia de la intrascendencia. La gente va y viene, el tiempo se escurre entre bocanadas a los cigarros. Estamos en un tiempo muerto, estereotipo de las escenas jarmuschianas, ya sólo falta un travelling mientras caminamos.
Empiezo con las preguntas de la labor de los críticos.
Es una opinión anclada en la consciencia colectiva que el crítico de arte es un artista frustrado, digo con mucha seguridad.
José Abril sonríe débilmente, saca otro Marlboro y lo prende.
-           Sí, es cierto, responde con un tono un poco amargo. Esa es la idea generalizada, pero es un cliché.
Intervengo: Quizás ayude a esa idea la historia de los creadores de la Nouvelle Vague, encabezados por Godard, Resnais y Truffaut.
-          Puede ser, responde, pero ellos son un caso aislado. Yo, por ejemplo, no me gusta hacer cine. No haría. Sé el lenguaje cinematográfico y me gusta mucho el cine pero no lo haría. Son cosas separadas.
-          ¿ Cree usted que el crítico de cine está distanciado de la gente común?
-           No, eso de que un crítico debe ser objetivo está mal. La crítica corresponde a un género de opinión y por tal es subjetivo. Es lo mismo que pasa con los columnistas de los periódicos. Si se quiere atraer a la gente a que vaya a ver películas malas nomás por el hecho de ir al cine, se busca a un reseñador, como los de El Imparcial. Los reseñadores son más publicistas. La labor del crítico es analizar una película y en el análisis ya entran muchos factores, como el bagaje cultural, las filias, las fobias, el mismo momento.
Se hace un silencio un poco incómodo y se medio nubla. Empiezo con la tercera parte de la entrevista, que es la cultura cinéfila en Hermosillo. Los dos fumamos en ese momento. Se levanta y vuelve a la oficina. En esa pequeña soledad pienso en los prejuicios que todos tenemos. Había hablado con gente que lo conocí y me dijeron que era poco accesible, pero la realidad, al menos en este momento, es otra. Decía Petr Handke, que es bueno estar desarraigándose de uno mismo cada día con el fin de evitar las prenociones y prejuicios. Tembién, es una premisa del cine de Jarmusch.
Llega y se sienta con su vaso de café.
¿ Qué opina de la cultura cinéfila de Hermosillo?
Le da un sorbo a su café. “ Si entendemos cinefilia por el gusto de ver cine de cualquier tiempo y cualquier lugar del mundo, soy optimista y digo que es decente. Me baso en el Internet, en los comentarios del blog, y en los blogs de cine que hay en Hermosillo. No digo que todos sepan de cine, pero la simple intención ya dice mucho”.
Su blog(www.eldiabloprobablemente.blogspot.com) es un homenaje a Robert Bresson ¿no?
Asiente con la cabeza.
Prosigo con la pregunta ¿no le da un poco de tristeza que la oferta de los cines y de las tiendas de renta  y los medios en general sean tan limitadas?
-          Pues tristeza no, insisto, el internet es un universo de probabilidades, quizás antes de estar tan inmersos en esta nueva época(del internet) sí me daba un poco de nostalgia, pero ahora, en Internet encuentras mejores cosas que lo que te podría ofrecer El Imparcial, Expreso, Televisa o Telemax. Sin mencionar a los cines de aquí.
Preguntas tópicas
El tiempo avanzó y José Abril se tiene que ir. Así que cierro la entrevista con preguntas tópicas:
-          ¿Tiempos pasados fueron mejores para el cine?
-          No, siempre habrá películas buenas y malas. Quizás hay dos cosas en las que sí añoraría el pasado. El primero en el melodrama. Antes era un género sugestivo, rebelde y duro. De los 80’s para acá ha sufrido una manipulación en pos de ser lacrimógeno que da güeba. La segunda es las salas de cine y las dobles funciones o de permanencia voluntaria. Eran salas grandísimas que hacían posible la convivencia social. Ahora, las salas individuales son pequeñas, termina la película y te corren. Un drama.
-          ¿Si pudieras hacer una película cuál sería?
-          Siempre he fantaseado-y eso que no me gusta hacer cine- con hacer El Mar de Fondo, un libro de Patricia Highsmith.

Musas, el faraónico fracaso de la cultura hermosillense



Desde su génesis, Musas viene precedido de la polémica, del halo de injusticia que a la larga se paga en un entramado de justicia poética. El proyecto pasó por encima de todos, algunos miramos pasivos al espectáculo de tiranía que observamos, interiorizando nuestra endémica mentalidad como mexicanos.

Claro que viendo el gran panorama uno no puede estar más de acuerdo en que Hermosillo necesitaba un centro así, el Museo de Arte de Sonora. Pero bueno, Hermosillo necesita tantas cosas que no se sabe si era de especial urgencia.

A casi dos años de que Musas fue inaugurado por Eduardo Bours, parece ser que la gente sigue renuente a visitarlo entregadas a una mezcla de indiferencia, de pocas ofertas y de-quizás inconscientemente- un sentido de venganza justiciera. 

En una nota realizada por Fernando Cáñez, en el primer año de Musas, las visitas eran absurdamente escasas:

"Se inauguró el día martes 8 de septiembre del 2009 y hasta el día 2 de mayo del 2010 han acudido 1958 personas; esos son 202 días (se restaron días festivos), una regla de tres dirá cuántas personas han acudido al Musas por día.

1958 – 202 = 1958 x 1 / 202 = 9.82

X - 1

Aproximadamente han ido diez personas al día, cuando la Expo Gan espera 450 mil persona en 25 días (18 mil personas al día), ¿Se puede considerar al Musas un fracaso? O ¿sólo es algo nuevo que está esperando entrar en el gusto de la gente?"



Dejando de lado el trasfondo político-social que conlleva Musas, es evidente que el proyecto no ha tenido la respuesta necesaria o no ha cumplido las expectativas concretas de quiénes gritaban a los 4 vientos que era el Centro que elvaría la cultura de nuestro estado. Razones hay muchas, lo cierto es que aunque si bien han metido eventos (la exposición de cubismo con autores nacionales, el festival Ambulante) la respuesta sigue siendo muy débil. La mayoría de visitantes son los camiones escolares cuyos alumnos no les importa a dónde van, sino más bien les interesa que no tendrán clases.

El faraónico fracaso viene viciado desde el principio, pero quedan muchas cosas por resolver.

100 bares, 500 expendios, 134 aguajes, 2 librerías.

  Publicidad de Librerías Gandhi


La crónica de una muerte anunciada-que diría García Márquez- empezó cuando a nuestro ex-gobernador Eduardo Bours le "iluminó" la idea de construir un distribuidor vial en el cruce de los boulevares Luis Encinas y Rodríguez/Rosales. Supongo que fue una de esas epifanías que van cargadas de un contenido mesiánico-"que la historia me juzgue"-pero bueno, ese no es el tema.


El tema es que en ese instante, el destino de la Librería del Cristal estaba sellado. El proyecto del distribuidor dejó muchos cadáveres de empresas, casas históricas y le daba a Hermosillo una estética diferente. La reubicación de la Librería del Cristal fue el primer paso a la decadencia. Cambiada a contraesquina, el espacio era significativamente menor. Después, el encadenamiento de malas decisiones en cuanto a oferta fueron minando lo que alguna vez fue el imperio sucesor-y derrocador- de Librolandia. Pero bueno, en la nueva etapa de Librerías de Cristal fue gris. Uno entraba y ya no se sentía la tonelada de libros viniendo hacia uno, asfixiándolo-de placer-. Ahora todo tenía un sitio, daba la apariencia de minimalismo. Ocupaban el mayor espacio los libros de temáticas específicas(académicas, principalmente), los libros más conocidos que son editados por editoriales baratas y los libros esotéricos y de autoayuda. 


Era cuestión de tiempo. Pero eso nos deja en un desierto-nunca mejor dicho- dentro de otro desierto. El cierre de las Librería de Cristal sólo es un síntoma claro y etéreo de que al hermosillense promedio no le gusta ni le interesa leer. Quedan dos librerías: Educal y Noroeste. Ambas clavadas en el ostracismo urbano-geográfico de nuestra ciudad. Hace casi un año, también cerró Librerías Lugo en el Pabellón Reforma. Es más fácil que Hermosillo se quede sin librerías(evidentemente no cuento a Sanborn's o a las librerías específicas) a que lleguemos a los 50 grados este año. 


Y aquí es prudente cuestionar ¿a dónde vamos como sociedad?  ¿por qué en una ciudad con una población de 784, 322 habitantes sólo hay dos librerías? Mientras tanto, la proliferación y anclamiente en el consciente urbano de los bares, antros y expendios siguen subiendo y subiendo. La respuesta a la segunda pregunta sería fácil: NO NOS GUSTA LEER. Y es tan manifiesto este desinterés social, que la cuestión no alcanzó siquiera para hacer una nota, cero peso mediático.



Y de mientras, las estadísticas siguen poniendo a Sonora como un estado alcohólico. Según Francisco Fernández de Castro el 65.5 de la población en Sonora consume alcohol. En una nota firmada por Héctor Padilla del periódico El Imparcial, Hermosillo sale como el tercer municipio a nivel nacional que más consume alcohol. Motivo de orgullo sin duda y que pondrá a brindar a bastantes hermosillenses.


De mientras, tenemos una librería menos(una con tradición aunque sea una franquicia) y más Tecate que nunca con la Expogan.

Bibliografía:

1.-Fernández De Castro, Fernando. Alcoholismo y Política pública, http://www.iesa.gob.mx/sonarida/22/alcoholismo-politica.htm. 2006.
2.-Padilla, Héctor. Consumen más alcohol Cajeme y Hermosillo,  
http://www.elimparcial.com/EdicionEnLinea/Notas/Noticias/19032010/436408.aspx, 2010.
 3.- Cifras de habitantes en Hermosillo. INEGI, http://www.inegi.org.mx/sistemas/consulta_resultados/iter2010.aspx?c=27329&s=est

Hipsters: fenómeno consecuente

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Quizás el fenómeno social de mayor trascendencia es el del surgimiento de los hipsters, ave raris de las tribus urbanas por sus características y que encierran en su núcleo un nihilismo consciente, impuro y podría decirse que vanidoso por su voluntariedad. Los hipsters vienen de un movimiento de los años 40's. Los llamados hips que eran los seguidores vanguardistas de los artistas rupturistas(p. ej. Charlie Parker).

El recorrido histórico de los hipsters puede relacionarse con el de los hippies y después con los movimientos setenteros. Eran el entourage de los artistas subterráneos, los que leían a escritores poco conocidos, apreciaban pinturas de callejeros y así sucesivamente.

El término hoy nos lleva a una concepción peyorativa. Con la muerte de los ideales-en toda dimensión de la realidad- y el surgimiento del relativismo, el voluntarioso nihilismo al que se abogan es una simple respuesta a la necesidad de saberse diferentes.

No es difícil identificarlos. La mayoría de ellos y pese a su supuesto odio a los estereotipos visten de manera muy similar, manejan la misma iconografía y sus tótems siguen una misma idea: ser underground, rebeldes al sistema y poco conocidos por las masas.

En Hermosillo hay muchos. Entrevistando a algunos de ellos, uno se da cuenta que encajan perfecto en el perfil de los hipsters(¡paradoja!) que se les pone.

Kubrick, Lynch y la tierra mundana de los demás

Antonie, músico, pintor, nini(ni trabaja ni estudia) podría ser el epítome de toda la tribu. Fuma, viste pantalones skinnis, tennis Converse o tehuitas Vans y camisetas con leyendas o retratos de sus íconos artísticos(Warhol, Kubrick, alguna banda indie). Su aspecto físico también responde a la negación hipster del mundo. Sin rasurar, sin peinarse y lentes de sol hasta cuando es de noche.

No soy hipster, me dice(síntoma inequívoco de que lo es). Pero me gusta estar enterado de toda la escena musical. Eso sí-continua- estoy metido en la escena hermosillense.

¿Qué es la escena?-pregunto con cierta risa contenida.
- Pues es la escena, todos los artistas, músicos de aquí. Vamos a tocadas, a exposiciones, tomamos fotos. Somos como una familia grande.

Todos los hipsters tienen un poder adquisitivo arriba de lo normal. Por regla general son de clase media-alta o directamente clase alta. De alguna forma son malinchistas pues su ropa y la mayoría de sus compras son en Estados Unidos.

-Vivo con mis papás, comenta con aire ausente. Se arregla el pelo(!?) y se quita los lentes de sol.

¿Qué es el arte para ti?
Murmura algo inentendible. Lo es todo. Sin él no estaríamos aquí. ¿has visto las pelìculas de Lynch? son lo mejor que se puede hacer.
- No me gustan, digo. Lo encuentro pretencioso.

Su bigote y sus ojos me observan. "Es que hay persona que no lo entienden".

La contradicción está desde su génesis, ser hipster es llevar la contradicción inherente, es lo que pide el cuerpo: su afán de ser conocidos, de dejar tatuado en la percepción de los demás que son diferentes por sus gustos pocos conocidos, underground, enemigos del mainstream, vanguardistas de internet.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Fragmentos de crónicas anacrónicas

Es sábado y son las 2:45 de la tarde. Para ser febrero hace calor, pero ya se sabe: en Hermosillo sólo hay una certidumbre, el calor. Llego al Cinepolis Encinas y pido un boleto para You will meet a dark tall stranger. La última película de Woody Allen (y que se estrenó mundialmente hace un año). La cajera(?) me da el boleto y me dice que ya está por empezar. Entrego el boleto al muchacho que se ve ridículo en el uniforme. En la sala 9, al final a la derecha. Sé contar, pienso.

Entro a la sala, y ya están los avances. Me siento mientras en la pantalla salen los comerciales esos que van en contra de la piratería. Mal hechos, simplistas y repetitivos. Tal vez si los cines ofrecieran una mejor cartelera, la gente no se vería en la necesidad de...no termino el pensamiento, es pueril. E ilegal.

Volteo y sólo habemos 5 personas en la sala. Es el horario me digo. Nadie en su sano juicio viene al cine a la hora de comer. Empieza la película. Allen da rienda suelta a su pesimismo. No es su mejor película pero como decía Carlos Boyero: "la peor película de Woody es mejor que el 90% de lo que hay en cartelera".

35 minutos de metraje bastan para que dos personas-una pareja- se salgan. 67 minutos. Las otras dos personas también se van. Estoy solo en la sala. Solo, viendo una película de Allen. Me pongo a fumar. Qué más da, son capaces de sacarme por no ser "sustentable".


Y los vampiros brillarán

Son las 3:25. Creo que preferiría estar contando los pelos de mi perro que estar haciendo esta fila. No hay nada peor que esperar. Bueno, miento, lo peor es esperar para ver Twilight rodeado de  pubertas(os) y mujeres que se les olvido que el despertar de sus hormonas ya pasó hace rato. El cine está atestado.

La función empieza a las 3:40 y la gente(?) empieza a perder la paciencia. Dos mujeres-les calculo unos 20 años- atrás de mi platican acerca de lo guapo que es Edward Cullen. El murmullo se generaliza. "Queremos entrar" suena a unísono. Voy con mi primita de 12 años. Qué hacer, lo que vende, vende.

Días antes, en la premiere de la película hubo una especie de disturbio porque no llego la cinta a tiempo. Me preocupo de que pase lo mismo. Sin embargo, en ese preciso momento, dejan pasar a la gente. Otro grito generalizado, esta vez de alegría, como un orgasmo contenido por mucho tiempo-30 minutos, más o menos-.

La sala está llena. Al final de la película- la desmitificación del mito vampírico más asquerosa que he podido ver- se oyen tenuemente unos aplausos. Yo, la verdad, creo que morí y estoy en el mismo infierno.

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Con estas dos minicrónicas no quiero imponer mis gustos en el cine(o arte) sobre el de los demás, sería una estupidez de mi parte. Lo que quiero contrastar es el impacto que tienen los medios masivos en el público a la hora de elegir que producto artístico consumir. Sí, no podemos encasillar al cine como arte porque es también entretenimiento, pero la gente basa sus decisiones por lo que es más recurrente.

El consumo de arte en Hermosillo está horriblemente polarizado. Y aquí hay que preguntarse-y no es retórica- ¿La oferta cultural en Hermosillo es tan pobre y limitada o, sólo se adapta a lo que los hermosillenses quieren?

Es como la del huevo y la gallina.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La Feria del libro en Hermosillo



Guillermo Sheridan en su artículo “La lectura en México” plantea: “Años de esfuerzo educativo, de aventar dinero a raudales en bibliotecas, centros culturales, publicidad, cursos, campañas y ferias, premios y becas, ofertas y descuentos, clubes y talleres, mesas redondas y presentaciones… Todo para merecer la sincera respuesta: No, no queremos leer”.

Entendamos, entonces, que se trata de un problema social arraigado en la idiosincrasia del mexicano y en la ineptitud ideológica de las autoridades para cambiar-pese a esfuerzos estériles- la mentalidad y el simple concepto de leer.


La feria del libro en Hermosillo.

La Feria de Libro 2010 será la onceava edición aquí en Hermosillo, poco publicitada-incluso en la página del Instituto Sonorense de Cultura- busca tomar un giro más dinámico, buscar un fomento real pero ¿será posible?

Desde la reubicación del evento, ahora en el parque Francisco I. Madero y el Parque Infantil, antes en Catedral, esta edición parece tener ambiciones más amplias y con mayor visión que sus versiones pasadas. El mayor cambio sea quizás, el giro infantil e interactivo que tendrá. 145 actividades, la mayoría dedicada a los niños para buscar tener su atención.

Comenta María Dolores Coronel, encargada del ISC ”Uno de los objetivos de la Feria del Libro es elevar los índices de lectura y esperamos que en los próximos 10 años se pueda decir que Sonora lee(…)Los niños entrarán al universo de los libros, se pasearán en el tren de la Revolución y conocerán hechos históricos, es importante empezar desde pequeños para que sean buenos lectores”.

El cambio ideológico de la feria del libro cambia para priorizar el futuro, buscar una cultura lectura desde la infancia. Hasta aquí todo bien, pero hay medidas que uno puede cuestionarse. Por ejemplo, Josúe Barrera señala: “A pesar de que México tiene grandes representantes del ensayo, hoy en día es un género poco recurrente. No se publica en todas las editoriales, se difunde poco y se lee aún menos. Una muestra de esto es que el Instituto Sonorense de Cultura en este año decidió abrir la convocatoria de “Cuento para niños” y cerrar la de “Ensayo” en el tradicional concurso del Libro Sonorense debido, quizá, a uno de dos motivos: la poca participación anual, o bien, porque la Feria del Libro de Hermosillo de este año será dedicada a la literatura infantil.”

¿Era necesario cerrar una categoría para abrir otra en pos de reafirmar la intención de la feria? No lo creo. Uno se podría ir por la primera opción que comenta Barrera, pero queda descartada inmediatamente cuando se sabe que en los concursos de poesía del 2008, una categoría con mayor demanda y tradición, sólo se presentaron dos trabajos.

¡Qué infantil eres, Madero!

En aras de potenciar el sentimiento infantil de la feria, se cambió la locación al Parque Madero y al Parque Infantil. Los motivos que da Poly Coronel son” dos parques con los que el hermosillense se siente identificado, son lugares que tienen una tradición para la familia”. Sin embargo, en términos prácticos no ha conseguido su objetivo. Pese a las “ofertas” del Parque Infantil gratuito o las distintas actividades a realizar, la gente no ha respondido ni con asistencia ni se ha dado las ventas esperadas.

Para Juan Carlos Villa, encargado del stand de la Editorial Siglo XXI, el cambio de ubicación no los ha beneficiado: “si bien antes tampoco había una gran respuesta, Catedral era un lugar más céntrico, más concurrido”. En cuanto a las ventas, Juan Carlos comenta: “ viene poca gente y menos nos compra”.

Para Alma Valenzuela, encargada del stand de Quijote y estudiante de la Lic. Literaturas Hispánicas, los lectores en Hermosillo están segmentados. “Quiénes son lectores vienen a comprar dónde quiera que esté la Feria. Lo triste es que sean tan pocos”.

El público que asiste a la feria está dividido. A muchos no les ha parecido la “esencia” de esta edición. Para Abel Duarte, estudiante de la Unison “el hecho de dirigirla a los niños no debía ser restrictivo, es decir, no por ser más infantil se debió haber perdido calidad. Finalmente los que consumimos somos los estudiantes y los adultos”. Esto viene a colación con la severa disminución de sellos editoriales respecto al año pasado.

Sin embargo, otro punto a analizar son los precios de los libros. En el ideario colectivo se establece un paralelismo entre Feria y Tianguis, donde los precios deben ser bajos. La realidad es que las editoriales por norma general mantienen sus precios. Comenta Juan Carlos Villa “así nos dan la lista de precios, en algunos casos sí hay descuentos”.

Cuando el público asiste se topa desilusionado cuando pregunta precios. $165, $225, $ 340. Si la Feria del Libro busca expandirse y producir verdaderos beneficios-tanto monetarios como educativos- debería buscar convenios que realmente ayuden a la economía del hermosillense. Los precios son casi absurdos tomando en cuenta que muchos de los potenciales compradores-al menos en teoría- son estudiantes cuyas necesidades básicas sobrepasan las necesidades artísticas que pudieran tener.

Comenta Ángeles Moreno, subdirectora del IMCATUR que es muy difícil llegar a un acuerdo de rebajas sustanciales con las editoriales y que los fletes hacen que los precios se inflen.


Sonora: donde acaba la cultura y empieza la carne asada

Sonora es el estado que menor presupuesto recibe para la Cultura en todo el país. Podremos buscar justificaciones, excusas y hacer cuánto capricho queramos contra la maldita burocracia chilanga-y sonorense-, pero la frase de Vasconcelos parece perseguirnos como pecado original. Los índices de lectura en Sonora son aún más alarmantes que en el resto del país-2.3, sin el análisis cualitativo- y elevar estos índices es uno de los objetivos de la Feria de Libro con un plazo de 10 años.

Sonora lee, se puede ver en diversos carteles cuando uno va camino al parque Madero-Infantil. A un lado de esos carteles también se puede observar carteles de alguna conferencia de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, casualidad sustancial para ver el nivel. Si a eso le sumamos la casi nula publicidad que se le ha dado al evento, encontramos un problema que potencia la cultura lectora. ¿Cómo querer elevar los índices con una feria si no la publicitan siquiera?

Carlos Moncada en su columna de Crítica del 7 de noviembre, se queja de la silenciosa presentación de la Feria, donde, el gobernador ni siquiera recorrió los pabellones. “¿Para qué?” se pregunta Moncada.

Así, en la onceava edición de la Feria del Libro, se sigue dando tumbos, sin una línea definida-que en la onceava edición empiecen con los niños ya dice mucho- y los problemas estructurales parecen no acabar. Mientras, año con año, parece haber menos público, menos compradores y menos lectores.

lunes, 21 de febrero de 2011

Conceptualicemos y problematicemos



Arte: Actividad humana específica, para la que se recurre a ciertas facultades sensoriales, estéticas e intelectuales.
Consumo: Utilización de un bien para satisfacer las necesidades. El hecho artístico, para que se concrete, necesita de dos partes: El productor artístico y el consumidor.

 Consumo de masas y arte, antaño conceptos casi antagónicos, hoy son indisolubles en una lógica social que tiene espacio para todo. La evolución de la sociedad consumista ha permeado todas las esferas posibles, dice Gilles Lipovetsky en su libro La era del vacío que es la sociedad del consumo y su paroxismo(la sociedad posmodernista) la que han provocado el estrechamiento entre el arte y el consumo masivo quitándole su significado concreto al arte.

El proceso que cataliza el arte como un producto más es la llegada del popart (pop de popular) a finales de la década de los 50's cuya experimentación en materiales y referencias propone una nueva manera de ver el arte y al mismo tiempo una democratización radical donde cada quien puede hacer arte.

Siguiendo con los postulados del sociólogo francés, la suavización en las valoraciones colectivas en todos los campos de la vida han hecho que el arte pierda los límites de su contexto estético-y no juzgo- llevando al arte moderno-y posmoderno- a una libertad infinita, quitándole el aura de sacro, aristocrático(esto se remonta con el inicio de las vanguardias en la primera parte del S. XX) y al alcance de unos pocos. Esta democratización llevada al extremo por la lógica de mercado, ha hecho que el consumo de arte sea como ir a un supermercado: 

En el pasillo 3 tenemos a Picasso, Juan Gris y otros cubistas.
En el pasillo 5 tenemos a Monet y los impresionistas.
En el pasillo 8 tenemos literatura moderna.
En el pasillo 13 tenemos la saga de Twilight.

El arte ya no está regulado por códigos meramente estéticos sino de valor económico.La calidad artística no supone nada, lo que vende es lo que gana.

Para Camille de Toledo,intelectual francés, el arte sólo designa una identificación con la cual pertenecer. Los gustos se supeditan a la pertenencia grupal. Camisetas con grupos de música,posters de personajes de cine, frase de algún libro, pin-ups de algún pintor o bohemio. El arte funge omo una herramienta más en la socialización individual. La explotación del arte en nuestra sociedad consumista lo hace entrar en una espiral de contradicciones insuperables, la democratización crea una paradoja gigantesca(Lipovetsky, 1984).

Tal vez sea Warhol el epítome del artista actual, su frase " Un buen negocio es el mejor arte" es la constancia de los nuevos tiempos. Consumo y arte, términos ya inseparables.

 Imagen sacada de http://lacenleather.wordpress.com
Paradox Warning

Retomemos la frase de Gilles Lipovetsky: "la democratización crea una paradoja gigantesca". El hecho de que el arte sea extensivo para todos no significa que gane en calidad. Incluso, es lo contrario. El consumo instántaneo del arte, el exceso de ofertas-en productos- crea un vacío de interés en el público general.  

"El arte en nuestra cultura-dice Bares- es visto como algo aún lejano a pesar de que lo encontramos en cualquier supermercado, hay una percepción nutrida por la ignorancia que no hace una separación entre arte y espectáculo".

Entendamos pues, que el consumo del arte, a pesar de ser un medio de distinción personalizada no se comprende con su verdadero significado. Hay un fenómeno paralelo al consumo masivo del arte que es el de banalización del producto artístico, ya no significa el mensaje del autor o del espectador, sino que conlleva un signo social mucho más burdo: una identificación sin ton ni son para designar grupos sociales, tribus urbanas o demás manifestaciones carentes de un sentido.

Bibliografía:

Lipovetsky Gilles, La era del vacío, Ed. Anagrama, ed. 2010
Toldedo Camille, Punks de boutique, Ed. Almadía, ed. 2008
Bares Mauricio, Posthumano; la vida después del hombre, Ed. Almadía, ed. 2007