lunes, 25 de abril de 2011

Entrevistas de papel






En una nube de nicotina
 
Fue un día frío. La cita estaba pactada a las 10:30 en el edificio 9 I de Comunicación en la Universidad de Sonora. Tomé el camión a las 9, no quería que el azar me diera problemas. A las 9: 32 me encontraba preguntándole a cualquiera que me dijera dónde estaba el edificio 9I.
Por fin llegué. 9: 44. Me siento y saco un paquete de cigarros. Doy un repaso a las preguntas que llevo anotadas y agrego dos más. Hojeó pero no me puedo concentrar, así que prendo un cigarro. Son Lucky Strike, como aquellos que fumaban los actores en las películas de Godard.
10:28. Llevo cuatro cigarros. Hay mucho viento. 10:37. Soy muy fatalista y pienso que me va a dejar plantado, pero veo pasar una bicicleta…es él, José Abril. Me levanto de la banca, tiro la colilla del cigarro y lo saludo.
-Hola, José, soy Omar, el de la Unikino.
Mientras amarra con una cadena su bicicleta, me responde: Sí, mucho gusto. Luego me da la mano. Nos sentamos en la misma banca donde yo esperaba. Le agradezco que haya aceptado la entrevista y le pido disculpas por la molestia.
-Sí, puedes ser muy insistente ¿verdad?- me dice con una sonrisa un tanto irónica. Continua hablando: “ Verás, espérame, voy a ir a tomar agua”. Va a la oficina que está cruzando el pasillo que divide a los dos edificios. Sale con una botella de agua y se sienta.
-Ahora sí, ¿de qué es la entrevista?
-  De cosas generales-le respondo. Yo tengo que ser quién pregunte, no quién responde, pienso en silencio.
Funciones de mediamañana
-          Decía Phillip Larkin, poeta y crítico de jazz que él n se concebía a sí mismo en una época donde no le tocara vivir el jazz, ¿qué significado tiene para José Abril el cine?
Se acomoda los lentes y toma aire.
-          Para mí, el cine es un entretenimiento, un paréntesis de todo el tedio del día a día, de la rutina. Sirve para relajarnos y para ver la vida a través de unos ojos que no son nuestros.
Sigue haciendo frío, José Abril saca un cigarro y me ofrece uno. Le digo que no, que yo traigo y lo acompaño fumando. Ahora es frío y humo.  Sigo con la entrevista.
-          ¿Qué debe tener una película para que la consideres buena?
Le da un jale a su cigarro Marlboro negro.  Que tenga muy buen guión, una película con buen guión siempre va a ser atractiva.
-          Entonces, priorizas el guión al esteticismo. Por ejemplo, Wim Wenders o el mismo Wong Kar Wai son al revés.
-          Es cierto, en los últimos años han salido directores que les va más el sentido visual de la película, pero puede ser muy impactante pero si no tiene una historia digna de contar, es muy difícil de que enganche,
Pasan tres o cuatro personas y nos interrumpen. Lo saludan a él. Antes daba clases en Comunicación pero desde que entró a la Maestría ya no tiene tiempo.
-          De su libro, José, el primer apartado es el de genios, a falta de una explicación de porqué los eligió a esos siete(Hitchcock, Allen, Kubrick, Oshima, Lynch, Jarmusch y Bergman) y con la perspectiva del tiempo ¿quitaría o agregaría a alguien de esa lista?
Parece que lo tomé por sorpresa, frunce el ceño y contesta: “ El libro era un recopilatorio, en ese tiempo sólo había escrito de los siete que puse. Hoy en día agregaría a Altman(Robert), Billy Wilder, Luis Bueñuel, Fellini y Chabrol”.
La plática se empieza a hacer más suelta. Compartimos gustos similares y podemos hablar de varias cosas.
-          La reivindicación que hace en su libro de figuras arquetípicas menosvaloradas ¿a qué se debe?
-          ¿Te refieres a la femme fatale y a los monstruos? Me pregunta-
-          Sí, en el libro ponías que, en especial el cine de terror y gore es visto como algo menor.
-          Y, en mi experiencia  así es. Se ven como productos fast food, sin ninguna profundidad y no es del todo cierto. Muchas de esas historias vienen con una sensibilidad inmensas, quizás pervertida, sí, pero sensibilidad.
Stranger tan paradise
La plática me recuerda a cualquier película de Jim Jarmusch, donde se puede observar la trascendencia de la intrascendencia. La gente va y viene, el tiempo se escurre entre bocanadas a los cigarros. Estamos en un tiempo muerto, estereotipo de las escenas jarmuschianas, ya sólo falta un travelling mientras caminamos.
Empiezo con las preguntas de la labor de los críticos.
Es una opinión anclada en la consciencia colectiva que el crítico de arte es un artista frustrado, digo con mucha seguridad.
José Abril sonríe débilmente, saca otro Marlboro y lo prende.
-           Sí, es cierto, responde con un tono un poco amargo. Esa es la idea generalizada, pero es un cliché.
Intervengo: Quizás ayude a esa idea la historia de los creadores de la Nouvelle Vague, encabezados por Godard, Resnais y Truffaut.
-          Puede ser, responde, pero ellos son un caso aislado. Yo, por ejemplo, no me gusta hacer cine. No haría. Sé el lenguaje cinematográfico y me gusta mucho el cine pero no lo haría. Son cosas separadas.
-          ¿ Cree usted que el crítico de cine está distanciado de la gente común?
-           No, eso de que un crítico debe ser objetivo está mal. La crítica corresponde a un género de opinión y por tal es subjetivo. Es lo mismo que pasa con los columnistas de los periódicos. Si se quiere atraer a la gente a que vaya a ver películas malas nomás por el hecho de ir al cine, se busca a un reseñador, como los de El Imparcial. Los reseñadores son más publicistas. La labor del crítico es analizar una película y en el análisis ya entran muchos factores, como el bagaje cultural, las filias, las fobias, el mismo momento.
Se hace un silencio un poco incómodo y se medio nubla. Empiezo con la tercera parte de la entrevista, que es la cultura cinéfila en Hermosillo. Los dos fumamos en ese momento. Se levanta y vuelve a la oficina. En esa pequeña soledad pienso en los prejuicios que todos tenemos. Había hablado con gente que lo conocí y me dijeron que era poco accesible, pero la realidad, al menos en este momento, es otra. Decía Petr Handke, que es bueno estar desarraigándose de uno mismo cada día con el fin de evitar las prenociones y prejuicios. Tembién, es una premisa del cine de Jarmusch.
Llega y se sienta con su vaso de café.
¿ Qué opina de la cultura cinéfila de Hermosillo?
Le da un sorbo a su café. “ Si entendemos cinefilia por el gusto de ver cine de cualquier tiempo y cualquier lugar del mundo, soy optimista y digo que es decente. Me baso en el Internet, en los comentarios del blog, y en los blogs de cine que hay en Hermosillo. No digo que todos sepan de cine, pero la simple intención ya dice mucho”.
Su blog(www.eldiabloprobablemente.blogspot.com) es un homenaje a Robert Bresson ¿no?
Asiente con la cabeza.
Prosigo con la pregunta ¿no le da un poco de tristeza que la oferta de los cines y de las tiendas de renta  y los medios en general sean tan limitadas?
-          Pues tristeza no, insisto, el internet es un universo de probabilidades, quizás antes de estar tan inmersos en esta nueva época(del internet) sí me daba un poco de nostalgia, pero ahora, en Internet encuentras mejores cosas que lo que te podría ofrecer El Imparcial, Expreso, Televisa o Telemax. Sin mencionar a los cines de aquí.
Preguntas tópicas
El tiempo avanzó y José Abril se tiene que ir. Así que cierro la entrevista con preguntas tópicas:
-          ¿Tiempos pasados fueron mejores para el cine?
-          No, siempre habrá películas buenas y malas. Quizás hay dos cosas en las que sí añoraría el pasado. El primero en el melodrama. Antes era un género sugestivo, rebelde y duro. De los 80’s para acá ha sufrido una manipulación en pos de ser lacrimógeno que da güeba. La segunda es las salas de cine y las dobles funciones o de permanencia voluntaria. Eran salas grandísimas que hacían posible la convivencia social. Ahora, las salas individuales son pequeñas, termina la película y te corren. Un drama.
-          ¿Si pudieras hacer una película cuál sería?
-          Siempre he fantaseado-y eso que no me gusta hacer cine- con hacer El Mar de Fondo, un libro de Patricia Highsmith.

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