viernes, 29 de abril de 2011

La hora muerta: repaso musical a las noches cíclicas roquerohermosillenses



Toquen For whom the bell tolls, gritan una masa a unísono orgásmico. La masa, común contradicción; viste uniformada a vivos de colores negros, rojos y algunos desvlagados en rosas. Calaveras, guitarras, espinas y demás son los símbolos icónicos de las camisetas. Tenis converse y pequeñas mochilas american eagle.

Empieza la canción de esa banda de poses brutales, de hipnotizamiento trágico. He hears the silence so loud escribió Hemingway, quien seguramente, si el tiempo es paralelo ya ha decidido dejar de escribir. La gente corea como quien tartamudea. El inglés de la mayoría se reduce al significado de parquear y de las diversas dennotaciones de fuck.

El cantante-es el tercero de la banda- se desgarra mientras sus pulseras recorren su brazo. El olor a cigarros marlboro, a cerveza corona y a perfume hugo boss hace denso el ambiente en ese bar de música alternativa, eufemismo o abreviatura para "somos pretenciosos pero tocamos lo mismo". El libro de Hemingway se muere entre besos alcohólicos, frases mal cortados y gustos legitimizados por la estúpida manera de ver la vida.

Son las 12, espectáculo de luces neones recién salidas de cuartos de motel. Tarararaiu, tarararaiu. Espasmos de placer resplandeciente. El cantante se quita la camiseta, el bajista saca un pañuelo rojo y el baterista, onanista interminable, juega a desgreñarse sin sentido. La gente grita y grita. Empeña su aliento a ese oxígeno viciado. She's got a smile that it seems to me , el júbilo inevitble. La canción de lo cotidiano otra vez tocado en los 78 bares y antros hermosillenses. Los 6 minutos donde los fresas y los roqueros, los cheros y los del perreo se hermanan. Eso sí, ls fresas jamás dejarán de ser fresas, los roqueros son súper roqueros y así sucesivamente hasta encontrarse todos alejados del todo.

El alcohol hace su parte y el grupo-de cualquier antro, da igual- sale ovacionado con el "otra, otra" tan mediocremente mexicano.

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Imagen tomada de http://lasoledaddeldeseo.files.wordpress.com/2011/02/p190211_20-52_01.jpg
 

Cómo ser un rock star en tiempos (post)modernos de puros rock stars(I)...

 Tan anacrónica como cierta(?) es la dialéctica hegeliana. Había un chiste que más o menos ilustraba el historicismo hegeliano. En los 50 la rigidez cultural dió paso a los liberales 60's como movimiento antagónico. Esto dió como producto unos 70's hippie-burgueses y allí volvemos a empezar. Tesis-Antitesis-Síntesis.

La fórmula de la historia. En este caso, también de la música. ¿Qué vivimos hoy en día? Trataré de hacer un breve recuento en los dóciles 00's.

Como es sabido, en los 90's empezó el eclecticismo, que si bien dominado por una electrónica desenfrenada y un emergente grunge, ya empezaban a darse movimientos subterráneos que conocían la luz de las masas.

En la década del nuevo siglo, aún a riesgo de llevarme una que otra majadería en mi persona, el movimiento imperante ha sido el reggaeton. No seré yo quien lo critique, en mis tiempos de prepa, lo escuchaba cada que salíamos. Después me dí cuenta de los errores conceptuales y técnicos que presenta, pero eso es otro tema. El caso es que, estamos contemplando una transición, en este instante de la antitesis que golpea con fuerza al mundo musical. Es el Indie. Me da igual, lo que quieran llamar como indie. Pero esta de un maniqueo que da miedo.

El momento detonante, el que aceleró la transición-proceso natural- fue el debut del Guitar Hero y Rock band. Todo mundo sabe todo de rock ahora(sic), todos visten de negro, camisetas con leyendas, pantalones de tubo, converse o vans. Todos tocan, todos compran guitarras, todos cantan, todos oyen música alternativa. Todos son depresivos, extrovertidos, bipolares. Son tiempos modernos, como se titulaba la película de Chaplin.

Y bien ¿cuál es mi problema? ¿soy un roquero de pura cepa? NO. Rotundo no. Ni tengo la actitud, ni tengo el look, ni tengo el talento y ni siquiera soy un gran aficionado al rock-por decir algo, prefiero el jazz-.

¿Cuál es mi problema entonces?

Fácil. El rock-todo lo que conlleva, no se pierdan en vanidades- surge como una reacción, una respuesta a lo establecido. La música, los guitarrazos, las letras-las de verdaderos-, las vestimentas, etc. son sólo el reflejo materializado del movimiento. Un movimiento transgresor, que busca a través de la irreverencia, expresar su malestar, quitarse el yugo opresor y explotar como mil orgasmos contenidos. Eso es la esencia, la "cosa en sí" del rock. El rock hablaba de los ambientes sórdidos, de lo negativo de la vida, de la soledad, de los problemas sociales, de sexo, de tabúes, del amor desde otra perspectiva. Cada uno de los genios creaba su cosmovisión, su génesis, su epitafio. El rock era su pecado, su sino. No un hobby cualquiera apto para cualquiera con tiempo y dinero. La muerte de los ideales...

¿Qué pasa hoy en día?

El rock está aburguesado, ha perdido el camino. Es un hobby, está perdido en una vorágine mercantilista y propagandística. Todo esto a nivel general y siempre admitiendo la virtud de algunos cuantos.

El rockstar, o la banda de rock que se precie de serlo, debe sentir la música, dar la vida por ella. No ya por el dinero o el reconocimiento, sino por la trascendencia y el placer, ese placer que se sabe inmortal al dar con las notas adecuadas. Porque los arquetipos permancen inamovibles, con polvo y sombras, pero pertenecen allí. De nada sirve vestir, vivir, actuar como un roquero, si el valor intangible a la par que inherente no se contiene, o no se entiende. La virtud es falible, sí, pero hasta cierto punto.

 

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