Arte: Actividad humana específica, para la que se recurre a ciertas facultades sensoriales, estéticas e intelectuales.
Consumo: Utilización de un bien para satisfacer las necesidades. El hecho artístico, para que se concrete, necesita de dos partes: El productor artístico y el consumidor.
Consumo de masas y arte, antaño conceptos casi antagónicos, hoy son indisolubles en una lógica social que tiene espacio para todo. La evolución de la sociedad consumista ha permeado todas las esferas posibles, dice Gilles Lipovetsky en su libro La era del vacío que es la sociedad del consumo y su paroxismo(la sociedad posmodernista) la que han provocado el estrechamiento entre el arte y el consumo masivo quitándole su significado concreto al arte.
El proceso que cataliza el arte como un producto más es la llegada del popart (pop de popular) a finales de la década de los 50's cuya experimentación en materiales y referencias propone una nueva manera de ver el arte y al mismo tiempo una democratización radical donde cada quien puede hacer arte.
Siguiendo con los postulados del sociólogo francés, la suavización en las valoraciones colectivas en todos los campos de la vida han hecho que el arte pierda los límites de su contexto estético-y no juzgo- llevando al arte moderno-y posmoderno- a una libertad infinita, quitándole el aura de sacro, aristocrático(esto se remonta con el inicio de las vanguardias en la primera parte del S. XX) y al alcance de unos pocos. Esta democratización llevada al extremo por la lógica de mercado, ha hecho que el consumo de arte sea como ir a un supermercado:
En el pasillo 3 tenemos a Picasso, Juan Gris y otros cubistas.
En el pasillo 5 tenemos a Monet y los impresionistas.
En el pasillo 8 tenemos literatura moderna.
En el pasillo 13 tenemos la saga de Twilight.
El arte ya no está regulado por códigos meramente estéticos sino de valor económico.La calidad artística no supone nada, lo que vende es lo que gana.
Para Camille de Toledo,intelectual francés, el arte sólo designa una identificación con la cual pertenecer. Los gustos se supeditan a la pertenencia grupal. Camisetas con grupos de música,posters de personajes de cine, frase de algún libro, pin-ups de algún pintor o bohemio. El arte funge omo una herramienta más en la socialización individual. La explotación del arte en nuestra sociedad consumista lo hace entrar en una espiral de contradicciones insuperables, la democratización crea una paradoja gigantesca(Lipovetsky, 1984).
Tal vez sea Warhol el epítome del artista actual, su frase " Un buen negocio es el mejor arte" es la constancia de los nuevos tiempos. Consumo y arte, términos ya inseparables.
Imagen sacada de http://lacenleather.wordpress.com
Paradox WarningRetomemos la frase de Gilles Lipovetsky: "la democratización crea una paradoja gigantesca". El hecho de que el arte sea extensivo para todos no significa que gane en calidad. Incluso, es lo contrario. El consumo instántaneo del arte, el exceso de ofertas-en productos- crea un vacío de interés en el público general.
"El arte en nuestra cultura-dice Bares- es visto como algo aún lejano a pesar de que lo encontramos en cualquier supermercado, hay una percepción nutrida por la ignorancia que no hace una separación entre arte y espectáculo".
Entendamos pues, que el consumo del arte, a pesar de ser un medio de distinción personalizada no se comprende con su verdadero significado. Hay un fenómeno paralelo al consumo masivo del arte que es el de banalización del producto artístico, ya no significa el mensaje del autor o del espectador, sino que conlleva un signo social mucho más burdo: una identificación sin ton ni son para designar grupos sociales, tribus urbanas o demás manifestaciones carentes de un sentido.
Bibliografía:
Lipovetsky Gilles, La era del vacío, Ed. Anagrama, ed. 2010
Toldedo Camille, Punks de boutique, Ed. Almadía, ed. 2008
Bares Mauricio, Posthumano; la vida después del hombre, Ed. Almadía, ed. 2007


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